Uno de los efectos más nocivos que puede llegar a causar la tecnología entre los humanos: convertir la curiosidad en adicción.
Las personas reaccionamos a estímulos que nos afectan y nos provocan emoción. Esa reacción es involuntaria, automática e inevitable y la educación debería aprovecharse de ello provocando curiosidad, asombro, confusión, incomodidad.
Cuando hay sorpresa, hay curiosidad, hay deseo porque el estímulo provoca la voluntad de saber y por tanto hay acción.
La curiosidad conduce a prestar atención y únicamente se puede aprender aquello que llama la atención.
Curiosidad es el requisito esencial para aprender.