Se van alterando las funciones ejecutivas, las que permiten planificar, organizarse, inhibir una conducta en un momento dado.
Cuando se analiza en reposo el cerebro, esta adicción muestra rasgos distintos que la de sustancias tóxicas, pero en ambas hay una afectación de la conectividad que explica uno de los rasgos de cualquier adicción, un mal control de la conducta.